Tipificar como delito el trabajo infantil es una prioridad

La comisión de Legislación Laboral de la Cámara de Diputados, que preside el kirchnerista Héctor Recalde, buscará avanzar antes de fin de año en el dictamen de un proyecto que establece tipificar como delito en el Código Penal el trabajo infantil.

Hay tres proyectos en estudio en la Cámara de Diputados. Coinciden en lo conceptual y sólo plantean algunas diferencias al fijar las penas, que van de 1 a 6 años de cárcel.

Recalde aseguró que la penalización del trabajo infantil “es una de las prioridades” de la comisión y puso de relieve la necesidad de avanzar en las próximas semanas en el dictamen consensuado de la iniciativa, en base a tres proyectos presentados en la cámara baja sobre la cuestión.

“Hay un principio jurídico que sostiene que no hay obligación sin sanción y la realidad normativa indica que para algunos empresarios inescrupulosos por la dialéctica costo-beneficio no son suficientes las sanciones”, afirmó en declaraciones a Télam.

Según el legislador del Frente para la Victoria, el objetivo de este proyecto “es combatir esa patología abusiva con nuestros niños que sólo deben estudiar y jugar, convirtiendo en delito del derecho penal la transgresión de la norma, y ello sin perjuicio de la participación popular mediante la sanción penal”.

Los proyectos en estudio -del propio Recalde, Martín Sabbatella y Diana Conti- coinciden en lo conceptual y sólo plantean algunas diferencias al fijar las penas, que van de 1 a 6 años de cárcel -en forma escalonada- para las personas o empresas que “utilicen” laboralmente a menores de 16 años o “consientan” su contratación.

Sabbatella sostuvo que “la sanción de esta ley sería un paso fundamental en la lucha contra el trabajo infantil” y se mostró dispuesto a unificar su propuesta con las ya existentes para llegar a un dictamen común de las iniciativas presentadas.

“Es muy importante que logremos la mejor síntesis entre los proyectos presentados para alcanzar una normativa que exprese efectivamente el cuidado y la protección de niños y niñas y que condene a quiénes los hagan trabajar”, sostuvo Sabbatella, al considerar que “se trata de un hurto a la niñez y debe ser penado como tal”.

La necesidad de avanzar en la iniciativa fue respaldada además por el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, quien juzgó que el proyecto “sirve para desnaturalizar el trabajo infantil” y sostuvo que “la sociedad a la que aspiramos es aquella en la que los empleadores que usan a los niños estén en la cárcel”.

Tomada participó en agosto pasado de un plenario de las comisiones de Trabajo y de Legislación Penal, a cargo de Carlos Vega, donde se acordó trabajar en la firma de un dictamen único que modifique el Código Penal y tipifique como delito la contratación laboral de menores de 16 años.

La intención de los legisladores es incluir además en el texto recomendaciones de la Comisión Nacional para Erradicar el Trabajo Infantil (Conaeti).

Para el ministro, el trabajo infantil “es, tal vez, la expresión más aberrante del trabajo no decente” y la sanción de una ley será un aporte “a que todos los gobiernos deban llevar adelante una política de Estado”.

Según registros del 2004, en Argentina existen unos 500 mil niños menores de 16 años que trabajan, tanto en áreas rurales como urbanas, y está previsto actualizar esos datos con los indicadores que surjan del último censo, con la inclusión de preguntas sobre las actividades de los chicos.

Hacia fines del siglo XIX y comienzos del XX, con la aparición del derecho protectorio, empezó a reconocerse al trabajo infantil como una problemática a tener en cuenta que trae riesgos para el niño y niña.

Pero, recién en 1919, se le dio un marco legal a través de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), adoptando un convenio que prohíbe el trabajo de menores de 14 años en el sector industrial.

Durante el siglo XX, se tomó mayor conciencia de la vulnerabilidad de los niños y niñas y en 1989, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó el texto de la Convención sobre los Derechos del Niño, que se constituyó como un hito histórico fundamental en la defensa de los derechos de los niños y niñas.

Con estas acciones, finalmente, se toma conciencia de que el trabajo infantil rompe con el concepto de infancia como período que permite un desarrollo personal, una formación educativa y una integración positiva a la sociedad.

La deuda del trabajo infantil

En los últimos años se reconocen importantes avances en las políticas y acciones orientadas a la erradicación del trabajo infantil, como las que desarrollan la OIT, Unicef, Conaeti y organizaciones de la sociedad civil.

Asimismo, la dinámica del crecimiento económico de los últimos años ha incorporado a muchos sectores de la población a la economía formal, sin embargo aún persiste un núcleo duro de pobreza que mantiene a muchos hogares en el marco de la economía informal, en condiciones de precariedad y falta de protección social.

Las familias que no logran satisfacer sus necesidades básicas para el sostenimiento de la vida, aunque no únicamente, registran mayor propensión a incorporar a los niños, niñas y adolescentes a las actividades de reproducción doméstica del hogar, así como a trabajos no domésticos que permitan complementar el ingreso familiar.

En efecto, para muchas familias el ingreso de los niños en el mercado laboral constituye un complemento de los ingresos familiares; para otras es un componente fundamental para la subsistencias del grupo familiar; en tanto para otros se asocia a elementos socioculturales.

Entre las primeras, el trabajo infantil coadyuva a la reproducción de la pobreza, en tanto la temprana incorporación de los niños y niñas al mercado laboral incrementa la propensión al abandono escolar, al tránsito por procesos de formación deficitarios, así como compromete su salud, todo lo cual condiciona el desarrollo humano y social de la persona y promueve la reproducción intergeneracional de la pobreza.

Si bien la inclusión educativa y el trabajo infantil no son excluyentes, se reconoce que los niños, niñas y adolescentes que realizan tareas domésticas de modo intensivo u otras actividades ocupacionales enfrentan dificultades para asistir regularmente a la escuela, permanecer en la misma, y lograr finalizar el nivel de enseñanza en tiempo y forma.

El trabajo infantil suele asociarse a la no inclusión educativa, a la repitencia y el abandono escolar; todas situaciones que se consideran deficitarias en términos del derecho a la educación.

Algunas investigaciones muestran cómo existen criterios sexuales que delimitan espacios específicos para varones y mujeres.

Por lo general, el trabajo doméstico y el cuidado de hermanos menores se encuentran a cargo de las niñas; mientras que los varones trabajan en actividades informales como talleres artesanales, venta ambulante, microemprendimientos familiares, cuidado de autos, limpiavidrios, entre otros.

Las niñas que desarrollan las tareas domésticas en situaciones de extrema pobreza asumen responsabilidades propias de un adulto, cuidan a sus hermanos, los llevan a la escuela, hacen las tareas domésticas, preparan la comida, se encargan de las compras y asisten a la escuela. Mientras que los niños que realizan sus actividades laborales en la calle, se encuentran expuestos a los accidentes de tránsito, situaciones de maltrato y enfermedades.

El trabajo doméstico que suelen realizar las mujeres es doblemente “invisibilizado”, por ser un trabajo infantil y al mismo tiempo desarrollarse en el interior del hogar; mientras que las actividades laborales informales en los varones son generalmente asociadas en el imaginario social a la vagancia, a la explotación familiar y al delito.

Como es fácil advertir, el fenómeno del trabajo infantil es complejo y compromete el ejercicio del derecho a la salud, a la educación y los procesos de socialización de niños, niñas y adolescentes, reproduciendo condiciones de desigualdad social en las oportunidades de bienestar inmediatas y futuras.

*Coordinadora del Barómetro de la Deuda Social de Infancia de la Universidad Católica Argentina (ODSA-UCA).

Fuente: Perfil.com (Ianina Tuñón)

Santa Fe: Regularizan trabajadores

SANTA FE.- La cartera laboral santafesina informó, según datos de la Encuesta Permanente de Hogares, que son alrededor de 50.000 los trabajadores domésticos en Gran Rosario y Gran Santa Fe.

La actividad representa casi el 10 por ciento del empleo total en la provincia y posee alrededor de un 85 por ciento de trabajo no registrado, con lo cual triplica el promedio del resto de las actividades económicas.

Voceros de la cartera de Trabajo señalaron que la campaña consiste en difundir los “beneficios de la regularización laboral para las trabajadoras domésticas, y también para sus empleadores”.

El Ministerio, que precisó que el 93 por ciento del personal doméstico es del sexo femenino, se declaró “consciente de la desprotección de derechos que sufren injustificadamente la inmensa mayoría de las trabajadoras domésticas”.

La primera etapa del programa se desarrolló el año pasado y según datos propios y de la AFIP, el registro de trabajadores del servicio doméstico se incrementó en 2010 en más del 80 por ciento respecto del año anterior.

El informe oficial dio cuenta de que entre julio y agosto de 2010 se registraron 1.076 nuevos empleados de servicio doméstico, un 82,7 por ciento más que en el mismo período del año anterior.

La segunda etapa de la campaña se inició en la capital de la provincia con la distribución de material gráfico y en los próximos días continuará en Rafaela, Reconquista, Rosario y Venado Tuerto.

Con el blanqueo de su situación los trabajadores acceden a una obra social y a la jubilación, a través de un mínimo aporte de los empleadores, que a cambio logran descuentos impositivos, se indicó.

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Trabajadores en negro y congelados

El gobierno de Mendoza denunció penalmente a una empresa avícola del departamento de San Rafael por esconder en una cámara de frío a siete trabajadores no registrados para evitar que sean detectados por los inspectores. En tanto, la AFIP encontró en Neuquén un predio rural donde se producen frambuesas y otras frutas, en el que trabajaban personas indocumentadas y niños de entre 12 y 14 años.

Esa misma mañana, los inspectores estuvieron en la avícola y no encontraron irregularidades, pero nuevamente por vía telefónica se los alertó de que los trabajadores habían sido encerrados en una cámara de frío. Los siete empleados no registrados de la firma fueron escondidos por la empresa durante 45 minutos con temperaturas bajo cero y la puerta fue cerrada por fuera, de acuerdo con la información oficial.

El gobierno mendocino informó que los empleados, “desesperados, rompieron la puerta y fueron trasladados al Policlínico Privado de San Rafael con una serie de descomposturas, con lesiones leves y otras graves, como dolores de pulmón y ataques de asma”.

“Con las certificaciones médicas respectivas, la delegación de la Subsecretaría de Trabajo de San Rafael formuló una denuncia penal contra la firma Rina Pollos ante la Fiscalía de Instrucción a cargo de Jorge Farrandi para que investigue lo sucedido y en especial por privación ilegítima de la libertad y lesiones”, dice el texto. Además, “se labraron las actas de infracción a la empresa: una por obstrucción a la labor del organismo y otra por poner en grave riesgo la integridad física y la vida de los trabajadores”.

La empresa denunciada en Mendoza es Rina Pollos, que comercializa todo tipo de productos avícolas bajo el nombre de Cooperativa de Provisión, Transformación y Comercialización Avícola Las Paredes, ubicada en San Rafael. El 4 de marzo último, la delegación San Rafael de la Subsecretaría de Trabajo provincial recibió una denuncia telefónica por parte de los trabajadores de la firma, acusándola de irregularidades laborales y falta de registración.

En tanto, la AFIP informó que detectó en una finca de 14 hectáreas de la localidad neuquina de Plottier, a quince kilómetros de la capital provincial, a menores de entre 12 y 14 años y a personas de nacionalidad boliviana. En otro procedimiento realizado en un aserradero, en la provincia de Río Negro, los agentes del organismo descubrieron que la empresa intentó burlar el control encerrando en una habitación a ocho mujeres que trabajaban en negro.

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Fuerte alza de salarios en negro, otra fantasía

Según datos oficiales: entre enero de 2007 y abril de 2010, la inflación acumulada fue de 29,2 por ciento, mientras tanto, los salarios en negro aumentaron 112,2 por ciento. Los sueldos en blanco, en cambio, sólo subieron 77,9 por ciento.

Los trabajadores informales -que no gozan de cobertura previsional, obra social ni derechos laborales mínimos- lograron negociar con los empresarios mejoras salariales que casi cuadruplicaron la suba de precios en el período.

Los trabajadores formales, incluidos en los convenios y paritarias que negocian dirigentes sindicales conocidos, no pudieron imponer semejantes condiciones: sólo consiguieron aumentos que duplican el alza de precios.

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La gran virtud del "modelo productivo" en los últimos tres años es que permitió que los trabajadores precarios (1 de cada 3 ocupados) consiguieran multiplicar sus ingresos y elevar en más del 70 por ciento su poder adquisitivo.

Esto sería una especie de salariazo en negro.

Entre mayo de 2003 y diciembre de 2006, justo antes de la intervención en el Indec, los salarios en blanco habían crecido 119,8 por ciento, y los sueldos en negro poco más de la mitad, 66,6 por ciento. Hasta entonces el modelo beneficiaba principalmente a los trabajadores registrados, ampliando la brecha salarial con los empleados precarizados.

Resulta increible que los trabajadores informales les sacaron ventaja a sus pares en blanco y, fundamentalmente, a los empresarios, que con responsabilidad social les concedieron generosos aumentos, nunca recuperados vía remarcaciones equivalentes de precios.

Fuente: La Nacion.

Dos de cada tres jóvenes son empleados en negro

Un informe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino, en base a datos del Indec, relaciona las dificultades de inserción laboral con el sistema educativo y la legislación “restrictiva”.
Esto trae aparejada una dura realidad, la marginalidad laboral de la juventud en la Argentina.
Según el estudio realizado, del total de jóvenes encuestados entre los 18 y 24 años de edad, el 18% trabaja en la informalidad, el 25% no estudia ni trabaja, el 28% trabaja en la  formalidad y el 31% solamente se dedica a estudiar.

El Gobierno destacó que el trabajo formal alcanzó su máximo nivel en 40 años

El ministro de Trabajo, Carlos Tomada, valoró que el empleo en blanco alcanzó su máximo nivel en los últimos 40 años. Además, consideró que el Ejecutivo está comprometido en defender el crecimiento del sector industrial

El ministro de Trabajo, Carlos Tomada, aseguró hoy que la Argentina logró el nivel más alto en los últimos 40 años de trabajo formal y subrayó que "en julio ya se había logrado recuperar todos los puestos laborales registrados que se perdieron durante la crisis de 2009".

En la inauguración de la sexta edición de Pro Textil, Tomada afirmó que "el Gobierno está dispuesto a defender la producción nacional" y destacó que la cantidad de trabajadores que están en el circuito formal "es la más alta que ha tenido el país desde los años 70".

"La Argentina sólo va a crecer y mejorar la calidad de vida de sus habitantes a partir de un proceso industrial fuerte, con un gobierno dispuesto a defender la producción nacional", señaló Tomada.

Y precisó: "Acá también hay un Nunca Más, porque se ha puesto de pie la voluntad de sostener por siempre estos principios". Por su parte, el sector textil anticipó un alza de producción de 15 por ciento para este año, "traccionado tanto por la sustitución de importaciones como por el crecimiento del mercado interno y la recuperación de las exportaciones”.

Los industriales destacaron el "fuerte crecimiento" que mostró el sector en los últimos años, pero advirtieron respecto del crecimiento de las importaciones, "principalmente de China".

Señalaron que, a partir del temblor económico internacional, "se observa una renovada necesidad de intervención de los gobiernos en la economía" y subrayaron que el mercado interno debe asumirse como un "resguardo ante la crisis".

En la apertura del encuentro, la cartera laboral firmó un convenio con la industria textil para la ejecución del "Plan de promoción y calificación del empleo" para el sector, que contempla un aporte del Gobierno de casi un millón de pesos que se destinará a la Fundación Pro Tejer y a la Asociación Obrera Textil.

Tras la firma del acuerdo, en el que las partes comprometieron la creación de un "Centro de Capacitación”, Tomada llamó a "escribir una nueva historia de la industria textil" y coordinar un "esfuerzo cotidiano entre empresarios, trabajadores y Estado".

De mantenerse el ritmo de inversiones durante el resto de 2010 se espera que los registros de inversión se ubiquen "prácticamente en los mismos niveles de 2008", agregó.

En la jornada que se desarrolla en la Sala
de Convenciones de la Sociedad Rural Argentina se anunció que el sector textil estima incorporar bienes de capital por 300 millones de dólares.

"De esta forma, para fin de 2010 la cadena de valor habrá incorporado bienes para capital por 1.900 millones de dólares desde el año 2004", enfatizaron.
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Nokia y Sony también estudian una ola de suicidios

El gigante finlandés Nokia y la compañía electrónica japonesa Sony examinarán las condiciones de trabajo en las fábricas de su proveedor taiwanés Foxconn Technology, luego de registrar una ola de suicidios.
Ambas empresas siguen los pasos de los grupos informáticos estadounidenses Apple, Dell y HP preocupados por esta ola de suicidios registrados en China.

Este año un total de 11 obreros murieron arrojándose al vacío, diez de los cuales desde el gigantesco edificio del grupo en Shenzhen, en el sur de China. Por la tarde de ayer se registraron otros tres intentos de suicidio, según medios de comunicación chinos. Empleados de Foxconn afirman que trabajan muchas horas diarias por un salario muy bajo, en un contexto de intensas presiones.

Por su parte la empresa taiwanesa Hon Hai Precision Industry anunció que planea subir un 20% el sueldo a todos los trabajadores de todas las unidades de Foxconn.  Los sindicatos atribuyen estas muertes a las insoportables condiciones laborales impuestas por la fábrica donde se ensamblan productos.

El grupo francés de telecomunicaciones France Telecom ya registró casi 50 suicidios desde febrero de 2008 y que han coincidido con la aplicación de los planes de reestructuración interna de la plantilla.

A principios de septiembre de 2008, una mujer de 32 años se arrojó al vacío desde la ventana de su oficina tras comunicársele que le cambiaban de jefe en su equipo. Luego, otro empleado había intentado suicidarse apuñalándose en el estómago en plena reunión de trabajo.  Los casos ya suman 49 en dos años.

Un periodista que visitó la planta, Kevin Soh, de la agencia Reuters, le contó a la BBC que “las líneas de ensamblaje son como las de cualquier otra fábrica, con empleados sentados codo a codo repitiendo los mismos movimientos durante horas y horas”. A pesar de esto el periodista señaló que muchos empleados le contaron que durante los turnos, que duran de ocho a diez horas, no se les permite conversar entre ellos.

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